El Control de Plagas es otra medida de seguridad deseable en un Centro de Bodegas. Las plagas más habituales son de roedores, insectos y aves. Dependiendo del producto almacenado las plagas van a ser más o menos dañinas. Una plaga de ratones en alimentos es crítica, mientras que en productos de construcción es solo molesta, pero puede llegar a afectar la imagen de una empresa si sus productos llegan reiteradamente contaminados con excrementos o roídos.
Al igual que para los otros riesgos un correcto control de plagas requiere de un correcto equipamiento, planificación y ejecución. El equipamiento parte por la infraestructura en que lo deseable es que sea lo más hermética posible para minimizar el ingreso de vectores. Los espacios abiertos deberían contar con mallas u otras barreras físicas adecuadas. Después se debería contar con trampas y sistemas de monitoreo que alerten de la presencia de plagas y permitan controlarlas y por último tener programas de control de plagas con informes y seguimiento que dependiendo del caso incluyan fumigaciones, instalación de trampas y de venenos.
También es importante la operación de la bodega de manera de no propiciar lugares aptos para la proliferación de plagas, para esto lo fundamental es el aseo y la rotación del inventario ya que las plagas tienden a habitar en lugares sucios o desordenados y en lugares de poco movimiento.
El control de plagas, que en principio parece sencillo, puede ir complejizándose en la medida que hay distintas plagas que controlar, hasta transformarse en un dolor de cabeza. Por ejemplo, en el control de roedores para una empresa de alimentos las auditorías de las grandes cadenas de supermercados y de casinos prohíben el uso de venenos en bodegas, mientras que el Seremi de Salud los exige ante la presencia de roedores (la realidad local a mí me ha enseñado que el Seremi está en lo correcto y he visto como el control de ratones solo con trampas puede llevar a situaciones críticas en poco tiempo) entonces hay que hacer magia para pasar las fiscalizaciones de unos y otros.
Un el tema aparte son las empresas de Control de Plagas donde abunda la improvisación, el ojímetro, la informalidad, la falta de control y la no aplicación de los procedimientos establecidos. Desde las cotizaciones, en que los precios son de acuerdo a la “evaluación del experto” de turno y no por variables medibles como metros cuadrados, cantidad de aplicaciones o tipo de producto almacenado. Hasta los informes que pueden ser muy largos con mucha información genérica y poca información útil, pasando por la ejecución de los trabajos, en que hay que tener una fiscalización extrema para que se hagan según lo acordado. Independiente del tamaño y la experiencia de las empresas, el rubro del control de plagas es poco profesional y caro. En este tema vale la pena hacer un barrido exhaustivo del mercado para encontrar un proveedor aceptable.
Sergio Garcia L.
Junio 2021